Libertad sobre Ruedas: El Placer de Cruzar las Cumbres Cordobesas
"Impulsado por el deber del trabajo, tomé la ruta E55 hasta la intercountry de Villa Allende. Ante el cierre de la avenida Gauss, me desvié por los rincones internos de la ciudad serrana para enlazar Saldán con la ruta a Dumesnil. Así desemboqué en lo que nosotros, los cordobeses, llamamos con afecto 'la ruta de La Calera'. El camino me guio hasta el imponente paredón del Dique San Roque, costeando sus aguas para conectar con la moderna Variante Costa Azul. Finalmente, tras un breve tramo por la autopista hacia Córdoba, gire hacia la derecha en el primer puente para enfilar con decisión hacia Falda del Carmen."
Entre el asfalto perfecto y la inmensidad de las Altas Cumbres
Esta nueva autovía, inaugurada apenas en 2024, es un verdadero "villar": el asfalto brilla y la conducción se vuelve un placer. Sin embargo, un consejo para los entusiastas de la velocidad y los "Randi Mambola" de la ruta: la Policía Caminera siempre está atenta, así que mejor disfrutar del paisaje sin prisas.
El camino nos conduce con fluidez hasta el cruce hacia Traslasierra, donde giramos a la derecha para abrazar la ruta que escala hacia las Altas Cumbres, con rumbo a Mina Clavero o el histórico Villa Cura Brochero. Tras recorrer algunos kilómetros de ascenso, la montaña comienza a revelar su magnitud en los miradores.
Nota del viajero: Por seguridad y tranquilidad, recomiendo detenerse en el segundo mirador. No solo cuenta con un puesto policial permanente, sino que es el punto de encuentro predilecto de los turistas para contemplar la impresionante vista del valle en todo su esplendor.
Fue allí, entre el ritual del mate y una charla relajada, donde el viaje me regaló una anécdota visual. Un grupo de motoqueros, atraídos por la misma postal, me pidió que inmortalizara su paso por las cumbres con una fotografía. Me permití conservar una de esas imágenes para ilustrar este post: un retrato que resume la libertad que solo se siente en las rutas cordobesas.
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| Vista de las Sierras Grandes de el Mirador de las Jarillas |
Tras el descanso, retomamos la marcha, pero esta vez con un cambio de rumbo: en lugar de continuar hacia Mina Clavero, iniciamos el descenso a la derecha hacia San Antonio. En el camino nos recibe Las Jarillas, un rincón que combina naturaleza virgen con un potencial estratégico para inversores; su cercanía a la villa y a la costanera del río San Antonio lo convierten en un refugio privilegiado. Desde aquí, el viajero puede elegir: serpentear con tranquilidad por el camino que bordea el río para un 'turisteo' relajado, o tomar la ruta principal. Esta última nos regala la vista de la histórica Capilla Franciscana, el preludio perfecto antes de ingresar a la vibrante Villa Carlos Paz, el epicentro teatral que cada verano eligen las grandes figuras del espectáculo argentino.


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